El documento reflexiona sobre la lucha contra el desaliento en el ministerio, destacando la importancia de tener una perspectiva eterna y revisar prioridades personales. Se menciona el caso del profeta Elías, quien, a pesar de su éxito, cayó en depresión y recogió la necesidad de buscar la comunión con otros fieles y la presencia de Dios para enfrentar las adversidades. Finalmente, se enfatiza que el ministerio debe depender de Dios, quien es la fuente de fortaleza y propósito eterno.