La lluvia ácida se forma cuando los óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre de las emisiones industriales y de vehículos se combinan con el vapor de agua en la atmósfera para formar ácidos sulfúrico y nítricos. Estos ácidos caen a la tierra en forma de precipitación como lluvia, nieve o niebla, pudiendo viajar grandes distancias y causar deterioro ambiental. Las zonas más afectadas son Europa y América del Norte.