El emo surgió a finales de los 1980 como un género musical derivado del hardcore punk con letras más personales e introspectivas. También se considera una subcultura asociada con la moda, que incluye ropa negra y rosa, pantalones ajustados y chaquetas. El emo se caracteriza por su sonido más lento y melódico en comparación con el punk, aunque las bandas pueden variar en estilo.