El documento detalla la estructura y funcionamiento de los gremios artesanales en la Edad Media, donde la formación era jerárquica y rigurosa, exigiendo un periodo de aprendizaje para convertirse en maestro. Se incluye un ejemplo de un contrato de aprendiz de zapatero en Huesca, que estipula las condiciones de enseñanza y manutención. Estos gremios no solo regulaban la calidad del trabajo, sino también el número de maestros permitidos según la demanda local.