El documento aborda la degeneración de la moralidad en la sociedad actual, argumentando que el pecado, particularmente la lujuria y otros pecados de la carne, es consecuencia del alejamiento de Dios. Se citan numerosas referencias bíblicas que advierten sobre los peligros de estos comportamientos y se propone que hay una agenda espiritual detrás de la promoción de la inmoralidad en la cultura contemporánea. Además, se afirma que el matrimonio es la base de la familia y de la sociedad, y se critica la aceptación de conductas que atentan contra esta estructura fundamental.