El primer semáforo se instaló en Londres en 1868 para regular el tráfico de carros frente al Parlamento. En 1914 se instaló el primer semáforo moderno en Cleveland, Estados Unidos, con luces rojas, verdes y amarillas. Actualmente los semáforos usan LEDs para ahorrar energía y durar más, aunque su interpretación puede variar entre países.