Los seres vivos se diferencian de los objetos inanimados porque realizan tres funciones vitales: nutrición, relación con el medio y reproducción. Están compuestos de células que pueden organizarse en tejidos, órganos, sistemas y aparatos. Las plantas se nutren absorbiendo agua, minerales y dióxido de carbono, y producen sus propios alimentos a través de la fotosíntesis.