El documento aborda la lucha constante entre el deseo de la carne y el espíritu, enfatizando la importancia de la obediencia y fidelidad a Dios, tal como se refleja en la historia de Jacob. Destaca la necesidad de alejarse del mundo y buscar la protección divina ante las adversidades, resaltando la relación restaurada entre Jacob y Esaú mediante la humildad y el reconocimiento de la gracia de Dios. Finalmente, se menciona la lucha interna del ser humano entre seguir las leyes de Dios y ceder a las tentaciones del pecado.