El documento describe cómo el juego tiene una función simbólica importante en el desarrollo infantil, permitiendo que los niños se enfrenten a una realidad imaginaria que se asemeja a la realidad pero también se aleja de ella. A través del juego, los niños pueden practicar mentalmente eventos y situaciones que no están presentes en la realidad efectiva. El juego está dominado por la asimilación, donde los niños adaptan y transforman la realidad externa de acuerdo con sus propias motivaciones internas.