El documento analiza el concepto de tiempo y cómo este se ha convertido en una dimensión construida que ejerce dominio sobre nosotros. Argumenta que el tiempo no es un hecho natural sino una invención humana ligada al lenguaje y la cultura. Sugiere que para liberarnos de la alienación debemos rebelarnos contra la noción de que el tiempo fluye inexorablemente y es un poder fuera de nuestro control.