MARÍA, MADRE INMACULADA QUE CREE.


    En la fiesta de la Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, nos vamos a fijar
    en Ella, que (como la fe), es regalo, don y fiat.

    María, más que hacer, se deja hacer. Se vacía para que Dios la llene. Se abre
    para que Dios entre en sus entrañas.
    Ella, cree, confía, se pone incondicionalmente en las manos de Dios.

    La fe, tanto como hacer, es dejarse hacer. Dejar que Dios nos guíe, oriente y
    alimente. Dejar que Dios nos llene de su gracia, de la fuerza de su Espíritu para
    que podamos hacer el bien y evitar el mal. Dejar que el Señor nos vivifique con
    su Espíritu para que nos llene de su amor y de su sabiduría, y así poder ser
    testigos del amor de Dios y de su bondad.

   María Inmaculada, ayúdanos a no tener miedo a creer, a esperar, ni a decir “sí “
    a Dios.

   María Inmaculada, ayúdanos a superar las dudas de fe, a tener confianza y
    fidelidad en Dios, en nosotros mismos y en los demás.

   María Inmaculada, ayúdanos a reconocer nuestras pobrezas y nuestros vacíos.
    Ayúdanos a mantener deseos de salvación.

   María Inmaculada, ayúdanos a ser conscientes de que no estamos hechos sólo
    para el trabajo, el dolor o la muerte, sino que también estamos hechos para la
    santidad, para vivir en el amor y encontrar sentido a nuestra vida.

   María Inmaculada, ayúdanos a entender que estamos hechos para la luz, para la
    felicidad y la dicha; que estamos hechos para colaborar con los demás y dar
    vida, crear ilusión y proporcionar esperanza.

   María Inmaculada, ayúdanos a transcender cuanto nos ocurre y sucede para que
    seamos capaces de mirar los hechos con luz nueva, de convertir la tristeza en
    alegría, el silencio en palabra, lo débil en fuerte, lo sencillo en sublime, la
    maldición en bendición, lo humano en divino.

   María Inmaculada: sigue intercediendo por nosotros para que no perdamos la
    fuerza ni la alegría del Espíritu.



                                     Gabriel.



       Madrid. 8 de Diciembre de 2012. Fiesta de la Inmaculada. Ciclo. C.

María inmaculada, madre que cree.

  • 1.
    MARÍA, MADRE INMACULADAQUE CREE. En la fiesta de la Inmaculada, Madre de Dios y Madre nuestra, nos vamos a fijar en Ella, que (como la fe), es regalo, don y fiat. María, más que hacer, se deja hacer. Se vacía para que Dios la llene. Se abre para que Dios entre en sus entrañas. Ella, cree, confía, se pone incondicionalmente en las manos de Dios. La fe, tanto como hacer, es dejarse hacer. Dejar que Dios nos guíe, oriente y alimente. Dejar que Dios nos llene de su gracia, de la fuerza de su Espíritu para que podamos hacer el bien y evitar el mal. Dejar que el Señor nos vivifique con su Espíritu para que nos llene de su amor y de su sabiduría, y así poder ser testigos del amor de Dios y de su bondad.  María Inmaculada, ayúdanos a no tener miedo a creer, a esperar, ni a decir “sí “ a Dios.  María Inmaculada, ayúdanos a superar las dudas de fe, a tener confianza y fidelidad en Dios, en nosotros mismos y en los demás.  María Inmaculada, ayúdanos a reconocer nuestras pobrezas y nuestros vacíos. Ayúdanos a mantener deseos de salvación.  María Inmaculada, ayúdanos a ser conscientes de que no estamos hechos sólo para el trabajo, el dolor o la muerte, sino que también estamos hechos para la santidad, para vivir en el amor y encontrar sentido a nuestra vida.  María Inmaculada, ayúdanos a entender que estamos hechos para la luz, para la felicidad y la dicha; que estamos hechos para colaborar con los demás y dar vida, crear ilusión y proporcionar esperanza.  María Inmaculada, ayúdanos a transcender cuanto nos ocurre y sucede para que seamos capaces de mirar los hechos con luz nueva, de convertir la tristeza en alegría, el silencio en palabra, lo débil en fuerte, lo sencillo en sublime, la maldición en bendición, lo humano en divino.  María Inmaculada: sigue intercediendo por nosotros para que no perdamos la fuerza ni la alegría del Espíritu. Gabriel. Madrid. 8 de Diciembre de 2012. Fiesta de la Inmaculada. Ciclo. C.