El documento destaca la importancia de la dignidad humana como base del modelo de acción social, enfatizando la integralidad y la relación social de la persona. Se aboga por un acompañamiento auténtico en el proceso de desarrollo individual, donde se valoren las trayectorias y se fomente el diálogo y el crecimiento compartido. Se propone un enfoque en la escucha activa y la empatía para asegurar un verdadero encuentro con el otro, reconociendo sus capacidades y potencialidades.