M.C. Escher nació en 1898 en Holanda y destacó en dibujo desde joven. Aunque estudió arquitectura brevemente, se dedicó al grabado en madera, dominando la técnica. Sus obras exploraban ilusiones ópticas y mundos imposibles a través de transformaciones geométricas, interesando más a matemáticos que artistas. Escher luchó por mostrar espacios sin límites a través de superficies bidimensionales, rompiendo las limitaciones del plano.