Tras la caída de la Junta de Sevilla, el virrey Cisneros intentó mantener el control en Buenos Aires. Sin embargo, grupos revolucionarios criollos presionaron para convocar un cabildo abierto que decidiera el futuro del virreinato. En el cabildo abierto del 22 de mayo, luego de un tenso debate, se votó la destitución de Cisneros y la formación de una junta de gobierno criolla en su lugar, marcando el inicio del proceso revolucionario en Buenos Aires.