Enrique Mariaca participó en la Guerra del Chaco a los 17 años defendiendo el territorio boliviano y los recursos hidrocarburíferos. Luchó junto a su padre en la batalla de Villamontes en 1935, donde el ejército boliviano detuvo el avance paraguayo. Tras dos años de combates en condiciones difíciles, el 14 de junio de 1935 los ejércitos boliviano y paraguayo depusieron las armas y se abrazaron, poniendo fin a la guerra.