Los mellizos Livia y Lucas dependían completamente de su robot Dante para las tareas domésticas. Cuando Dante deja de funcionar, deben aprender a cocinar por sí mismos con la ayuda de su madre y un viejo libro de cocina. Disfrutan tanto cocinando lasaña que deciden darle a Dante un descanso de vez en cuando y aprender otras tareas domésticas.