En la antigua Grecia, los griegos adoraban a varios dioses inmortales como Zeus, Hera, Poseidón y Hades que vivían en el Monte Olimpo. Creían también en héroes mortales como Hércules que podían realizar hazañas extraordinarias como matar monstruos o completar difíciles tareas. Los griegos rendían culto a los dioses en templos, santuarios y casas a través de sacrificios y oráculos para conocer el futuro.