Las mujeres jóvenes rurales en El Salvador valoran vivir en las zonas rurales y se sienten seguras en sus comunidades. Muchas asumen roles de liderazgo y responsabilidades como jefas de hogar. Tienen más capacidades educativas que oportunidades laborales, por lo que se dedican mayormente al comercio y servicios no agrícolas o a la agricultura orgánica en pequeña escala. Invertir en su empoderamiento y habilidades podría dinamizar el desarrollo rural.