La crucifixión fue un método de ejecución atroz inventado originalmente en Persia y utilizado por los romanos para castigar a los criminales más crueles. Jesús fue sometido a un trato aún peor antes de ser crucificado, incluyendo azotes, corona de espinas y humillación pública, de acuerdo a los relatos bíblicos. La cruz ahora simboliza el mayor acto de amor al entregar su vida para salvar a la humanidad.