El montañismo se originó en los Alpes a finales del siglo XVIII y consiste en realizar ascensiones a montañas, requiriendo técnicas, conocimientos y habilidades específicas. Además de ser un deporte, el montañismo deriva de una antigua actividad humana con una rica historia y tradiciones que definen su ética. Quienes lo practican lo consideran un estilo de vida y una forma de experimentar el mundo.