Gabriel García Márquez describe en tres párrafos las cualidades de una mujer exquisita, destacando que no se define por su belleza física, edad, delgadez o títulos académicos, sino por su capacidad de hacer feliz a otros a través de su sonrisa, consejos y sacrificios. Luego señala que una mujer interesante es aquella con firmeza de carácter que puede decir no, y define a un hombre exquisito como aquel que valora a su compañera y lucha a su lado compartiendo todas las responsabilidades