El documento lamenta la muerte de "Sentido Común", cuyo nacimiento se ha perdido en la burocracia. Sentido Común enseñó lecciones valiosas como trabajar para tener un techo y leer todos los días. Su salud se deterioró cuando se aplicaron reglas bien intencionadas pero ineficaces. Finalmente, Sentido Común perdió el deseo de vivir cuando los Diez Mandamientos se convirtieron en material risible y las víctimas recibieron peor trato que los criminales.