El documento describe cómo la música se ha convertido en un bien de consumo masivo debido a la industrialización y la aparición de nuevos medios de reproducción musical. Explica que las empresas aprovechan la influencia social de la música para promover estilos extranjeros y subculturas, lo que puede conducir al olvido de las tradiciones culturales locales. También advierte sobre los peligros de dejarse llevar por mensajes negativos en la música y la necesidad de mantener la cultura propia.