La neuroplasticidad demuestra que la actividad mental puede modificar y regenerar el cerebro a lo largo de la vida, aumentando la capacidad cognitiva y protegiendo contra el deterioro. Estudios han mostrado que áreas específicas del cerebro, como el hipocampo en taxistas y músicos, se desarrollan con el uso constante. Mantener una intensa actividad mental es crucial para el bienestar cognitivo en la vejez, sugiriendo la necesidad de incorporar ejercicios cognitivos en nuestro estilo de vida.