Este documento discute los tres ingredientes clave para el liderazgo bíblico efectivo según las Escrituras: conocimiento (la cabeza), carácter (el corazón) y habilidad (la mano). Un líder debe adquirir un sólido conocimiento de la Palabra de Dios, desarrollar un carácter piadoso y espiritual, y cultivar las habilidades necesarias para cumplir su misión de hacer discípulos y edificar a la iglesia.