Karen Kuchiki – kagomexsiempre 1
¿Y qué hubiera pasado si todo hubiera sido al revés? Que Kagome fuese un hanyou del
pasado y mágicamente apareciera en el futuro, pero sobretodo: ¿Y si Kagome hubiese sido
la que estuviese atrapada entre dos amores, uno antiguo y uno del presente?
Este one shot surge de esa idea, pero sobretodo de esa pic que esa grandiosa artista nos
compartió en el inmenso mundo del internet (que no sé quién es, pero el crédito es para
ella/él).
Pareja: Kagome Higurashi y Sesshoumaru.
Categoría: Drama y romance (no esperen final feliz)
Para mayores 18 años (o cada quien entra bajo su propio riesgo, mis lemones son bastante
fuertes, así que no respondo luego por dejarlas traumadas, ya sea en buen o mal sentido)
Disclaimer: Todos los personajes de Inuyasha le pertenecen a la grandiosa Rumiko
Takahashi, que en este punto y después de tantas historias que he creado gracias a estos
personajes, para mí ¡Ya es una diosa! Y la pic no es mía, créditos al artista, solo la historia
que nace a través de dicha imagen sí es mía.
¡Gracias por leerme!
Karen Kuchiki – kagomexsiempre 2
ONE SHOT
«NO TE VAYAS»
—No te vayas... —le dijo en un susurro tomando su mano al momento en que se levantaba
de la cama y ella envolvía su desnudez con las sábanas.
Ella suspiró, habían pasado por esa situación tantas veces que ni siquiera podía contarlas
con los dedos de las manos porque le superaban.
—Lo siento... —fue lo único que se le ocurrió decir, o por lo menos lo último que su garganta
le permitió.
Salió corriendo de la habitación, agachándose en el proceso para recoger su ropa
desperdigada en el suelo. Azotó la puerta del baño deslizándose por ella hasta llegar al suelo
y comenzar a llorar, porque sabía que él no podía verla derramar una tan sola lágrima o de lo
contrario ella misma cedería y era algo que no era correcto, ni siquiera por ese amor que la
consumía desde lo más profundo de su alma.
Sintió el peso —de aquel hombre que le había robado el corazón— al otro lado de la puerta
seguido de un fuerte suspiro.
—No debería de habértelo pedido, debería solo de disfrutar de nuestros pocos minutos
juntos.
—Deberías... Deberías de buscarte una humana... Alguien igual a ti... Alguien de esta misma
época.
—Deberías de quedarte al otro lado del pozo para siempre.
—No podría... Volverte a ver.
—Estamos jodidos ¿Verdad? —ella sonrió a pesar que él no la podía ver.
Se levantó con pleno dolor en su corazón, había una sola razón porque el portal se abría
ante ella y ante nadie más dejándola atravesar mundos, y esa razón nada tenía que ver con
el amor, el que lo hubiese encontrado al otro lado no sabía si lo podía clasificar como bueno
o malo.
La puerta chilló al momento de correrla, quizás porque era vieja y necesitaba algún cambio o
quizás porque a pesar de ser un objeto inanimado el pensar que en algún momento podría
haber sido un árbol lleno de emociones tal vez ésta se compadecía de los dos amantes
separados por el tiempo, esa última opción llenaba el corazón de la pelinegra de emoción.
Él se arrodilló observando sus delicadas pero fuertes pantorrillas, su cuerpo era perfecto,
duro y trabajado a pesar de ser mujer, ya que era muy diferente vivir en una época en donde
no existían tantas comodidades. Kagome era una mujer increíble que se había aventurado a
atravesar aquel pozo sin saber que riesgos afrontaría al otro lado.
Karen Kuchiki – kagomexsiempre 3
Agarró el pedazo de tela que la cubría halándolo hasta el suelo, la desnudez de ella quedó
completamente libre, era hermosa, una diosa para él a pesar que ella le repetía que existían
mujeres más hermosas en su época, pero para él nadie nunca en toda su existencia sería
tan bella y perfecta como Kagome.
—Sesshoumaru —sollozó al sentir como el aire golpeaba su desnudez.
El hombre de cabellos largos y plateados se levantó acariciando cada parte de piel de la
pelinegra, desde sus tobillos, pantorrillas, caderas, su pequeña cintura hasta llegar a aquellos
apetecibles senos que en varias ocasiones degustaba.
Kagome gimió ante el contacto. La calidez de las manos aproximándose a aquellas partes
erógenas que la hacían ver estrellas, tocando sus senos con suavidad, deslizándose por su
cintura para agarrarla con fuerza y asirla en las fuertes caderas de él.
Ella enrolló sus piernas mientras él la penetró lenta y suavemente. Echó la cabeza hacia
atrás sintiendo la dureza de la carne mientras los gemidos se le escaparon de sus labios. La
firme polla de Sesshoumaru en su interior provocó espasmos en ella, unos tan delirantes que
su respiración se sacudió en un maremoto de sensaciones.
—Te amo Sesshoumaru —no pudo responder ante la declaración, él lo sabía pero le parecía
injusto que siempre se lo dijera cuando estaba a punto de partir.
Tomó sus labios mordiéndoles suavemente, intensificó sus embestidas empezando a sentir
como su pulso se incrementaba, sus caderas parecían tener vida propia exigiendo cada vez
más. Ella se quedó sin aire en los pulmones sintiendo como una intensa presión se alojó en
su vientre.
Las convulsiones de los cuerpos se apoderaron de ambos al momento en que su orgasmo
fue liberado. Kagome no podía escuchar otra cosa que los alocados latidos de ambos, un
mundo lleno de emociones tan intangibles pero que estaba segura que estaban allí, solo para
ellos, para que pudieran disfrutar por el resto de tiempo mientras estuvieran juntos.
Sus emociones se tambalearon al borde del abismo antes de dar la última embestida y
dejarla marcada, para que cualquier que pudiera estar cerca de su mujer oliera que él había
dejado su semilla una y otra vez plantada en su ser.
Se bañaron juntos, se besaron, se acariciaron y se amaron una vez más, porque todas las
palabras ya estaban dichas y no había ninguna que él pudiera decir para que ella cambiara
de opinión y que finalmente se quedara con él, las despedidas nunca eran fáciles para
ninguno de los dos.
Se vistieron en completo silencio, ella con una blusa rosada y una falda azul que él le había
regalado para que pudiera estar en esa época, al otro lado del pozo su propia ropa la
esperaba, él con un simple pantalón negro y una camisa lila.
Kagome se levantó con pesar, como si todo el cuerpo le pesara, él no levantó su mirada
tratando de ignorar el sentimiento de presión que oprimió su pecho.
Karen Kuchiki – kagomexsiempre 4
—Nos vemos —se despidió con una rebelde lágrima que resbaló por su mejilla dándose la
media vuelta para no verlo más, porque a pesar que él le reclamaba objetándole que para
ella era fácil el irse, en su corazón nunca lo era, y cada vez empezaba a ser más difícil de
aceptar.
Se sentó a la orilla del pozo antes de lanzarse, no sin antes agradecerle a la deidad del
tiempo por permitirle estar con el hombre más maravilloso que los dioses hubiesen creado.
Sintió como los fuertes brazos del peli plata la rodearon y ella empezó a llorar.
—Siempre te estaré esperando Kagome.
La pelinegra lloró entre sus brazos sintiendo como el corazón se derrumbó en mil pedazos,
maldijo en su cabeza a todas las deidades que se le vinieron a la cabeza ¿Por qué ellos no
habían podido conocerse en la misma época? ¿Por qué no podían ser felices?
—Nunca olvides que te amo —le recordó ella entre sollozos antes de tirarse.
Sesshoumaru cayó arrodillado maldiciendo al destino, pero la próxima vez que Kagome
estuviese en sus brazos no perdería el tiempo diciéndole “No te vayas”, solo se dedicaría a
amarla y amarla.
-Fin-
Karen Kuchiki – kagomexsiempre 5
«EPÍLOGO»
Ella salió del pozo aspirando el aire puro de su propia época, el cielo tan despejado y la luz
brillante del astro rey a quienes ellos adoraban por otorgarles la vida, todo era tan diferente
allí.
—Hola —la saludó un peli plata con orejas de demonio, colmillos y ojos dorados que la
esperaba al otro lado—. Te traje tu ropa —le indicó entregándole el traje de sacerdotisa que
siempre llevaba, una túnica roja con una blusa blanca.
—Gracias Inuyasha —respondió con una triste sonrisa abrazando la vestimenta, porque justo
recordó que ella tenía una doble vida, una al lado del pozo en donde todo era dicha, felicidad
y amor con el peli plata que siempre la esperaba no importando el qué, y otra con Inuyasha y
su tribu, porque a pesar de aparentar ser una humana y ser una sacerdotisa ella también era
una mitad demonio.
Kagome suspiró entregándole una bolsa negra en donde venían diferentes medicinas,
porque esa era su misión, era la sacerdotisa, una semi diosa que podía curar cualquier
enfermedad consiguiendo extrañas medicinas que no eran plantas o magia, pero que eran
bastante efectivas.
—Llegaré en unos momentos —su voz se quebró. Antes de conocer lo que existía al otro
lado del pozo ella era feliz con Inuyasha, pero ahora existía otro lazo en su corazón que no
se podía eliminar fácilmente y cuando estaba con Sesshoumaru conocía el verdadero
concepto de “felicidad”, aunque ésta fuese efímera.
—Te espero —aseguró dándose la media vuelta para ocultarse detrás de un gran árbol y
esperar a que ella se cambiara.
Su vida tenía que ser con aquel mitad demonio y mitad humano igual que ella, con quien se
había desposado tiempo atrás, pero desde hacía más de dos estaciones cuando viajaba al
otro lado, estaba segura que su corazón pertenecía a aquel hombre de cabellos largos y
plateados que se llamaba Sesshoumaru.
Al terminar de vestirse Inuyasha la tomó de las manos para tele transportarse y llegar a su
aldea en donde todos la esperaban ansiosamente.
Quizás en algún momento los dioses se apiadaran de ella otorgándole el verdadero concepto
de felicidad, para que nunca más su preciado peli plata del futuro tuviese que decir “No te
vayas”.

No te vayas

  • 1.
    Karen Kuchiki –kagomexsiempre 1 ¿Y qué hubiera pasado si todo hubiera sido al revés? Que Kagome fuese un hanyou del pasado y mágicamente apareciera en el futuro, pero sobretodo: ¿Y si Kagome hubiese sido la que estuviese atrapada entre dos amores, uno antiguo y uno del presente? Este one shot surge de esa idea, pero sobretodo de esa pic que esa grandiosa artista nos compartió en el inmenso mundo del internet (que no sé quién es, pero el crédito es para ella/él). Pareja: Kagome Higurashi y Sesshoumaru. Categoría: Drama y romance (no esperen final feliz) Para mayores 18 años (o cada quien entra bajo su propio riesgo, mis lemones son bastante fuertes, así que no respondo luego por dejarlas traumadas, ya sea en buen o mal sentido) Disclaimer: Todos los personajes de Inuyasha le pertenecen a la grandiosa Rumiko Takahashi, que en este punto y después de tantas historias que he creado gracias a estos personajes, para mí ¡Ya es una diosa! Y la pic no es mía, créditos al artista, solo la historia que nace a través de dicha imagen sí es mía. ¡Gracias por leerme!
  • 2.
    Karen Kuchiki –kagomexsiempre 2 ONE SHOT «NO TE VAYAS» —No te vayas... —le dijo en un susurro tomando su mano al momento en que se levantaba de la cama y ella envolvía su desnudez con las sábanas. Ella suspiró, habían pasado por esa situación tantas veces que ni siquiera podía contarlas con los dedos de las manos porque le superaban. —Lo siento... —fue lo único que se le ocurrió decir, o por lo menos lo último que su garganta le permitió. Salió corriendo de la habitación, agachándose en el proceso para recoger su ropa desperdigada en el suelo. Azotó la puerta del baño deslizándose por ella hasta llegar al suelo y comenzar a llorar, porque sabía que él no podía verla derramar una tan sola lágrima o de lo contrario ella misma cedería y era algo que no era correcto, ni siquiera por ese amor que la consumía desde lo más profundo de su alma. Sintió el peso —de aquel hombre que le había robado el corazón— al otro lado de la puerta seguido de un fuerte suspiro. —No debería de habértelo pedido, debería solo de disfrutar de nuestros pocos minutos juntos. —Deberías... Deberías de buscarte una humana... Alguien igual a ti... Alguien de esta misma época. —Deberías de quedarte al otro lado del pozo para siempre. —No podría... Volverte a ver. —Estamos jodidos ¿Verdad? —ella sonrió a pesar que él no la podía ver. Se levantó con pleno dolor en su corazón, había una sola razón porque el portal se abría ante ella y ante nadie más dejándola atravesar mundos, y esa razón nada tenía que ver con el amor, el que lo hubiese encontrado al otro lado no sabía si lo podía clasificar como bueno o malo. La puerta chilló al momento de correrla, quizás porque era vieja y necesitaba algún cambio o quizás porque a pesar de ser un objeto inanimado el pensar que en algún momento podría haber sido un árbol lleno de emociones tal vez ésta se compadecía de los dos amantes separados por el tiempo, esa última opción llenaba el corazón de la pelinegra de emoción. Él se arrodilló observando sus delicadas pero fuertes pantorrillas, su cuerpo era perfecto, duro y trabajado a pesar de ser mujer, ya que era muy diferente vivir en una época en donde no existían tantas comodidades. Kagome era una mujer increíble que se había aventurado a atravesar aquel pozo sin saber que riesgos afrontaría al otro lado.
  • 3.
    Karen Kuchiki –kagomexsiempre 3 Agarró el pedazo de tela que la cubría halándolo hasta el suelo, la desnudez de ella quedó completamente libre, era hermosa, una diosa para él a pesar que ella le repetía que existían mujeres más hermosas en su época, pero para él nadie nunca en toda su existencia sería tan bella y perfecta como Kagome. —Sesshoumaru —sollozó al sentir como el aire golpeaba su desnudez. El hombre de cabellos largos y plateados se levantó acariciando cada parte de piel de la pelinegra, desde sus tobillos, pantorrillas, caderas, su pequeña cintura hasta llegar a aquellos apetecibles senos que en varias ocasiones degustaba. Kagome gimió ante el contacto. La calidez de las manos aproximándose a aquellas partes erógenas que la hacían ver estrellas, tocando sus senos con suavidad, deslizándose por su cintura para agarrarla con fuerza y asirla en las fuertes caderas de él. Ella enrolló sus piernas mientras él la penetró lenta y suavemente. Echó la cabeza hacia atrás sintiendo la dureza de la carne mientras los gemidos se le escaparon de sus labios. La firme polla de Sesshoumaru en su interior provocó espasmos en ella, unos tan delirantes que su respiración se sacudió en un maremoto de sensaciones. —Te amo Sesshoumaru —no pudo responder ante la declaración, él lo sabía pero le parecía injusto que siempre se lo dijera cuando estaba a punto de partir. Tomó sus labios mordiéndoles suavemente, intensificó sus embestidas empezando a sentir como su pulso se incrementaba, sus caderas parecían tener vida propia exigiendo cada vez más. Ella se quedó sin aire en los pulmones sintiendo como una intensa presión se alojó en su vientre. Las convulsiones de los cuerpos se apoderaron de ambos al momento en que su orgasmo fue liberado. Kagome no podía escuchar otra cosa que los alocados latidos de ambos, un mundo lleno de emociones tan intangibles pero que estaba segura que estaban allí, solo para ellos, para que pudieran disfrutar por el resto de tiempo mientras estuvieran juntos. Sus emociones se tambalearon al borde del abismo antes de dar la última embestida y dejarla marcada, para que cualquier que pudiera estar cerca de su mujer oliera que él había dejado su semilla una y otra vez plantada en su ser. Se bañaron juntos, se besaron, se acariciaron y se amaron una vez más, porque todas las palabras ya estaban dichas y no había ninguna que él pudiera decir para que ella cambiara de opinión y que finalmente se quedara con él, las despedidas nunca eran fáciles para ninguno de los dos. Se vistieron en completo silencio, ella con una blusa rosada y una falda azul que él le había regalado para que pudiera estar en esa época, al otro lado del pozo su propia ropa la esperaba, él con un simple pantalón negro y una camisa lila. Kagome se levantó con pesar, como si todo el cuerpo le pesara, él no levantó su mirada tratando de ignorar el sentimiento de presión que oprimió su pecho.
  • 4.
    Karen Kuchiki –kagomexsiempre 4 —Nos vemos —se despidió con una rebelde lágrima que resbaló por su mejilla dándose la media vuelta para no verlo más, porque a pesar que él le reclamaba objetándole que para ella era fácil el irse, en su corazón nunca lo era, y cada vez empezaba a ser más difícil de aceptar. Se sentó a la orilla del pozo antes de lanzarse, no sin antes agradecerle a la deidad del tiempo por permitirle estar con el hombre más maravilloso que los dioses hubiesen creado. Sintió como los fuertes brazos del peli plata la rodearon y ella empezó a llorar. —Siempre te estaré esperando Kagome. La pelinegra lloró entre sus brazos sintiendo como el corazón se derrumbó en mil pedazos, maldijo en su cabeza a todas las deidades que se le vinieron a la cabeza ¿Por qué ellos no habían podido conocerse en la misma época? ¿Por qué no podían ser felices? —Nunca olvides que te amo —le recordó ella entre sollozos antes de tirarse. Sesshoumaru cayó arrodillado maldiciendo al destino, pero la próxima vez que Kagome estuviese en sus brazos no perdería el tiempo diciéndole “No te vayas”, solo se dedicaría a amarla y amarla. -Fin-
  • 5.
    Karen Kuchiki –kagomexsiempre 5 «EPÍLOGO» Ella salió del pozo aspirando el aire puro de su propia época, el cielo tan despejado y la luz brillante del astro rey a quienes ellos adoraban por otorgarles la vida, todo era tan diferente allí. —Hola —la saludó un peli plata con orejas de demonio, colmillos y ojos dorados que la esperaba al otro lado—. Te traje tu ropa —le indicó entregándole el traje de sacerdotisa que siempre llevaba, una túnica roja con una blusa blanca. —Gracias Inuyasha —respondió con una triste sonrisa abrazando la vestimenta, porque justo recordó que ella tenía una doble vida, una al lado del pozo en donde todo era dicha, felicidad y amor con el peli plata que siempre la esperaba no importando el qué, y otra con Inuyasha y su tribu, porque a pesar de aparentar ser una humana y ser una sacerdotisa ella también era una mitad demonio. Kagome suspiró entregándole una bolsa negra en donde venían diferentes medicinas, porque esa era su misión, era la sacerdotisa, una semi diosa que podía curar cualquier enfermedad consiguiendo extrañas medicinas que no eran plantas o magia, pero que eran bastante efectivas. —Llegaré en unos momentos —su voz se quebró. Antes de conocer lo que existía al otro lado del pozo ella era feliz con Inuyasha, pero ahora existía otro lazo en su corazón que no se podía eliminar fácilmente y cuando estaba con Sesshoumaru conocía el verdadero concepto de “felicidad”, aunque ésta fuese efímera. —Te espero —aseguró dándose la media vuelta para ocultarse detrás de un gran árbol y esperar a que ella se cambiara. Su vida tenía que ser con aquel mitad demonio y mitad humano igual que ella, con quien se había desposado tiempo atrás, pero desde hacía más de dos estaciones cuando viajaba al otro lado, estaba segura que su corazón pertenecía a aquel hombre de cabellos largos y plateados que se llamaba Sesshoumaru. Al terminar de vestirse Inuyasha la tomó de las manos para tele transportarse y llegar a su aldea en donde todos la esperaban ansiosamente. Quizás en algún momento los dioses se apiadaran de ella otorgándole el verdadero concepto de felicidad, para que nunca más su preciado peli plata del futuro tuviese que decir “No te vayas”.