El documento discute si Internet se ha convertido en una extensión de nuestra memoria. Varios estudios psicológicos encontraron que las personas dependían más de recordar dónde encontrar información en línea que recordar la información misma, y que conceptos como "motor de búsqueda" podían interferir con otras tareas cognitivas después de buscar en línea. Sin embargo, los resultados no significan que Internet controlará nuestras mentes; más bien, parecemos haber adaptado el uso de ordenadores para almacenar conocimiento externamente.