Un abogado contrata a Bartleby como escribiente para ayudarlo con su exceso de trabajo. Bartleby se vuelve cada vez más extraño, prefiriendo no hacer ninguna tarea que se le asigne. A pesar de los intentos del abogado por razonar con él, Bartleby se niega a irse de la oficina. Finalmente, Bartleby es encarcelado y muere de hambre en la prisión.