OPORTO RIBERAS DE RÍO Y MAR
Hay encantos de cobalto a los que únicamente se atreve a difuminar el tiempo…
Oporto fue en otras épocas un lugar anhelado de fenicios y romanos.
En sus cornisas permanece abierta la sala de arte de sus moradores…
Damas surcando horizontes de escultores y poetas…
Oradores, charlatanes, sabios de la historia recién contada…
Y desde lo alto de la torre dos Clérigos, Oporto…
Un sueño cumplido al que poder asomarse…
La mirada para los que se atreven a enmarcar la historia…
Allí el Duero ha comenzado a oler a sal.
Y su llegada al mar se ve desde todos los resquicios.
Llega orgulloso de haber reflejado puentes y catedrales…
De traer entre sus aguas rimas de los poetas de Castilla.
Se oye en él el eco dormido de todos los puentes que lo cruzaron.
Hasta las gaviotas saben sobre las religiones que navegaron sus aguas…
Aún se ve el reflejo de todos los rabeles que lo surcaron.
Sobre sus orillas: callejuelas, adoquines y tortuosas escalinatas…
 
La ropa tendida compite en tipismo hasta con las torres de las iglesias.
Se oye el sonido metálico de los tranvías sin prisa…
El devenir de las calles en cuesta…
Y la serenidad es respirar un tiempo que permanece dormido.
El sosiego es de los que se atreven a pasar…
De los que entran a comprar en el pasado.
El Duero cruza  el corazón de roble de Iberia y de Castilla. Antonio Machado
El Duero ondea en Oporto todas las banderas amigas de España y Portugal.
Y en su llegada al mar, una música de fado sale a despedirlo…
F.A.M.I. 2009 [email_address] Música: Antiga palavra (Dulce Ponte) La ciudad y el río son inseparables… … como todas las caras de su historia.

Oporto