Este poema es una oda al río Duero escrita por Gerardo Diego. Está compuesto por 7 estrofas de 8 versos cada una con rima asonante. El poema describe el recorrido solitario del río y cómo pasa indiferente por la ciudad de Soria. Aunque el río sigue su curso con una sonrisa, extraña poder cambiar su discurso como las aguas. Solo los enamorados recuerdan al río y las palabras de amor que lleva en sus ondas.