La oración de apertura hecha por el religioso Joe Wright en el Senado de Kansas generó controversia al abordar temas de moralidad y espiritualidad, criticando la sociedad por sus valores distorsionados. La reacción fue mixta, con un parlamentario abandonando la sala y otros tildando su mensaje de intolerante, mientras que la iglesia donde trabaja recibió miles de apoyos a favor. La oración fue difundida por el comentarista Paul Harvey, logrando una acogida favorable y despertando interés internacional para que Wright ore por otros países.