Este documento enfatiza la importancia de proclamar la Palabra de Dios a todos, en todo momento, como Jesús y Pablo lo hicieron. Sugieren que primero se debe construir una relación con las personas a las que se dirige uno, y que a veces la palabra se expresa mejor a través de la escucha, el respeto y el interés por el otro. Cuando el otro muestra interés, es el momento de hablar claramente sobre la fe cristiana y dar testimonio de ella a través del amor.