El poema describe la llegada de la primavera al campo español, preguntándole a su amigo José María Palacio sobre los cambios que ha traído la estación en el paisaje. Menciona si los árboles ya tienen hojas nuevas, si florecen las zarzas y margaritas entre las rocas, y si han regresado las cigüeñas a los campanarios. También habla de los trigales verdes, las mulas en los sembrados, y los labriegos que siembran con las lluvias de abril.