El Palacio de Buckingham comenzó como una casa construida en 1703, que fue comprada por el rey Jorge III en 1762 para convertirla en residencia real. A lo largo de los siglos XIX y XX se amplió y reformó, dándole su apariencia actual de palacio neoclásico de tres alas alrededor de un patio central. Actualmente es la residencia oficial de la familia real británica en Londres.