Este documento define la pereza como negligencia o descuido en realizar acciones y trabajos. Describe dos tipos de pereza: 1) no querer hacer nada y preferir dormir en lugar de trabajar, y 2) no querer pensar ni aprender, quedándose con información limitada. También señala que la pereza espiritual es no dedicar tiempo a la oración, meditación y estudio bíblico, lo que lleva a no comprometerse con Dios.