El documento describe los problemas que enfrentaba Ana en su vida, incluyendo su esterilidad y las burlas de su rival Penina. A pesar de esto, Ana derramó su alma ante Dios en oración. Después de recibir la bendición de Elí, Ana tuvo fe en que Dios había escuchado su petición. Ana preparó a su hijo Samuel durante tres años antes de entregarlo al servicio de Dios, enseñándole a distinguir entre el bien y el mal.