Geppeto envió a Pinocho a la escuela con la ayuda de Pepito Grillo, pero Pinocho se hizo amigo de niños traviesos y decidió no ir a clases, siguiéndolos en sus aventuras. Como castigo, el hada buena le dio dos orejas de burro y dijo que su nariz crecería y se pondría roja cada vez que mintiera.