El Plan de Iguala propuso la unión de europeos y americanos bajo la religión católica, la independencia de México, un gobierno monárquico constitucional con Fernando VII como emperador, y derechos iguales para todos los habitantes del imperio mexicano. Los Tratados de Córdoba establecieron un gobierno monárquico constitucional moderado y una junta provisional gobernativa, mientras que el Acta de Independencia de 1821 declaró formalmente a México como una nación soberana e independiente de España.