Este documento presenta el Plan Timoteo, una estrategia para formar nuevos líderes en la iglesia. Propone seleccionar discípulos potenciales y concentrarse en su desarrollo a través de la dedicación, la oración y el desafío, siguiendo el ejemplo de Jesús con sus discípulos. Un líder debe tener un llamado de Dios, virtudes como integridad y autocontrol, y un buen testimonio. El liderazgo es un honor que requiere someterse a prueba y preparar a la próxima generación