El documento presenta un juicio simulado en el que un policía se presenta ante Dios, reconociendo sus errores y la dureza de su trabajo, pero también su dedicación y amor hacia sus compañeros y la comunidad. A pesar de sus faltas, Dios lo elogia por su servicio y amor al prójimo, permitiéndole entrar al paraíso. El texto es un homenaje a los policías peruanos, reconociendo su sacrificio y deseando bendiciones para ellos.