El documento analiza cómo los hábitos alimentarios modernos, combinados con el estrés y la falta de actividad física, llevan a la compulsión por consumir harinas y azúcares, resultando en un aumento de insulina y grasa corporal. Esto puede derivar en condiciones graves como hígado graso, diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares, debido a un ciclo continuo de mala alimentación y altos niveles de cortisol. Se sugiere la medicina orthomolecular como una alternativa para revertir este círculo vicioso y fomentar una vida más saludable.