Este documento enfatiza la importancia de la oración y la unción en el ministerio. Señala que la predicación sin unción espiritual no es efectiva para alcanzar corazones. La unción solo puede ser obtenida a través de la oración ferviente y constante. Muchas iglesias carecen de avivamiento porque sus pastores y líderes no dedican suficiente tiempo a la oración. La iglesia necesita predicadores ungidos que lleven fuego espiritual para contrarrestar las amenazas del ateísmo y el nominalismo religioso.