El documento describe cómo el agujero en la capa de ozono sobre la Antártida alcanzó un récord de 27.5 millones de kilómetros cuadrados en septiembre de 2006, lo que representa una reducción significativa del ozono. También señala que la profundidad de la capa de ozono se redujo a solo 85 unidades Dobson en algunas áreas, lo que significa que el ozono había desaparecido virtualmente. Esto se atribuye a las temperaturas más frías de lo normal en la estratosfera durante ese período.