El documento defiende la enseñanza católica y critica a los protestantes por desobedecer mandatos de Jesús y promover divisiones entre los cristianos. Subraya la importancia de la verdadera doctrina y los sacramentos para la salvación, argumentando que no basta con la fe sin actos de caridad. Además, enfatiza la continuidad de las enseñanzas de los apóstoles en la Iglesia Católica, afirmando que el Espíritu Santo guía a la iglesia hasta el fin de los tiempos.