La Iglesia fue establecida por Dios para anunciar el Evangelio al mundo. Jesús dio a sus discípulos la Gran Comisión de hacer otros discípulos, bautizándolos y enseñándoles todas las cosas que Él les enseñó. La iglesia apostólica se dedicó fervientemente a cumplir esta misión de predicar a Jesucristo en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra.