En su homilía, el Papa Francisco destacó la importancia de la gratitud y la laboriosidad en la vida espiritual de los sacerdotes y consagrados, instándolos a ser testigos de la alegría de su vocación y a vivir un estilo de vida de intenso trabajo. Subrayó los peligros de medir el éxito según criterios mundanos y la necesidad de acercarse a los pobres para entender un descanso más generoso y cristiano. Además, se mencionaron actividades recientes en la diócesis, incluyendo jornadas de formación y el inicio del curso pastoral, con énfasis en la renovación y el servicio a la comunidad.