El aumento del IVA en la frontera norte de México en 2014 ha llevado a un incremento de precios en productos, reduciendo el consumo local y aumentando las compras en Estados Unidos. Este cambio ha contribuido a un aumento de la inflación y a la pérdida de competitividad empresarial, resultando en el cierre de numerosas empresas en la región. El impacto negativo se ha observado especialmente en Tijuana, donde los costos han encarecido significativamente en comparación con el lado estadounidense.