El sistema montañoso secundario de Costa Rica, conocido como el arco externo del país, está formado por cerros erosionados y de bajo relieve, constituyendo una importante modificadora del clima. Este sistema incluye varias formaciones geológicas como los cerros de Santa Elena, Nicoya y la Fila Brunqueña, que albergan recursos minerales y crean condiciones favorables para el turismo y la agricultura. Su orientación y composición influencian los regímenes de lluvias y el desarrollo económico en la región.