Este documento analiza las violencias de género como un problema socialmente aceptado en lugar de personal. Discute cómo la violencia está socialmente construida y cómo el género es usado para justificar la violencia. También argumenta que reducir las violencias de género solo a las parejas heterosexuales niega las múltiples formas en que opera la violencia de género y perpetúa las relaciones de poder desiguales.