El documento aborda la violencia y la desigualdad de género, destacando la vulnerabilidad de las mujeres y personas trans debido a prácticas de discriminación y opresión. Se menciona cómo la legislación chilena sobre el aborto refleja una violencia institucional que afecta a las mujeres, especialmente en situaciones de clase y salud. Además, se discute la deshumanización de ciertos grupos y la necesidad de reconocimiento para combatir esta violencia y fomentar la autonomía y derechos humanos.